EN TORNO AL CHARANGO PERUANO

A continuación conoceremeos algunos detalles de un movimiento Artístico, Cultural e Ideológico de los años '20 suscitado en el Cusco, Perú , en torno a un programa radial denominado "La hora del charango" el cual intentó reivindicar este pequeño instrumento peruano que fusionaba lo precolombino, lo colonial y lo contemporáneo andino.
La Hora del Charango
En el Cusco al rededor de las décadas de 1920 y 1930, Humberto Vidal Unda, promovió un programa radial denominado “La Hora del Charango” recordado por artistas e intelectuales locales como uno de los hitos más importantes dentro de las transformaciones culturales del Cusco de la época.
Artistas provenientes de todos los sectores sociales cusqueños lo utilizaron para generar nuevos repertorios y estilos que pudieran ser compartidos por todos los sectores sociales, al a vez que los intelectuales utilizaron este programa para presentar propuestas ideológicas en la búsqueda de la construcción de una identidad cusqueña y peruana, esta propuesta de identidad nacional se alimentaba mucho de una percibida invasión de elementos extranjeros que se hacían cada vez más palpables en el país mediante el desarrollo de tecnologías como el fonógrafo, la radio y el cine, a la vez los cusqueños buscaban competir con la propuesta cultural de criollismo como fuente de identidad nacional. Al identificar al charango como símbolo de la propuesta neoindianista, los artistas e intelectuales que impulsaban el programa de radio sustentaban la cusqueñidad y peruanidad en la identidad mestiza o chola, que en este instrumento se hacía obvia, es decir la convergencia de lo prehispánico y lo colonial en lo contemporáneo andino. El charango también tomó fuerza como símbolo de esta propuesta, debido a que era un importante complemento de la imagen idealizada del bravo y romántico abigeo, el bohemio andino o valiente enamorado que tiene un profundo arraigo a las vivencias de su tierra y paisaje, sin embargo; más allá de estos sentimientos, el charango representó una cierta rebeldía al orden social establecido y adquirió a la vez un espíritu contestario que se le identificó con las mayorías explotadas. Esta imagen se representó con el legendario Pancho Gómez Negrón, que figuraba en eventos musicales en Lima y Cusco hacia finales de la década de 1920, y que sería conocido con el sobrenombre de Saqra charango (el diablo del Charango) por su singular destreza en la ejecución de este instrumento. El estilo predominante de tocar el charanguito en los ambitos rurales fue tradicionalmente el de rasgueo y que era menospreciado por ciertos miembros elitistas del ambiente social de la época en el Cusco, que lo consideraban “rasguito monótono, carente de dulzura y de expresión” . Estos calificativos generaron la polémica Yábar Palacio y Vidal Unda . Este último respondió a las consideraciones de Yábar Palacio de la siguiente manera: “…es preciso aclarar que la técnica no es la finalidad del arte, sino simplemente es un medio auxiliar. El fin del arte es expresar todo ese mundo de sentimientos y emociones que bullen dentro del nosotros para poder socializar y transmitir a los demás…” La valoración del charango en el ambiente urbano y bohemio en el Cusco, estimulado en gran manera por la “Hora del charango” llevó a los cultores de este instrumento a desarrollar otras técnicas como el T’ipi (Pellizco en quechua) Así mismo, el nuevo estilo surge y se caracteriza por la sistemática yuxtaposición de secciones de T’ipi y de rasgueado. El Más reconocido impulsor de esta técnica fue Julio Benavente quien recordaría este programa como el hito que marcó el comienzo de la aceptación del charango en el ambiente urbano cusqueño y como un espacio que llegó a convertirse en un medio de la afirmación d e la identidad popular y de unión entre los diversos sectores de la sociedad. La efervescencia creativa que se vivía en la ciudad del Cusco alrededor de la práctica artístico folklórica, desde mediados de la década de 1920, se acrecentó aún más entre la segunda mitad de la década de 1930 y la primera de 1940. Esta ebullición de energía creativa, cuyo reflejo fue el programa “la hora del charango” no sólo era parte integral de los proyectos ideológicos y políticos cusqueñistas y peruanistas, sino que inspiraba y daba forma especifica a éstos. El 12 de junio de 1937, Humberto Vidal Unda iniciador de la hora del charango decía en una entrevista en el diario “El Comercio” del Cusco: El nombre del charango, ese guitarrico pequeño que todos los días viaja a la grupa del cholo para escanciar sus sentimientos, llorar sus dolores o gritar el eureka de sus alegrías, ha sido tomado como símbolo para un programa radial. Se ha podido, indudablemente escoger otro nombre, como “hora peruana”, “hora cusqueña” o algo por el estilo; pero se ha preferido el charango por ser el más modesto y quizás el más cholo. Es necesario haber crecido en este suelo peruano, haberse nutrido con su savia y sentir sus necesidades y problemas para sentir también todo el caudal inmenso de emotividades que puede producir ese instrumentillo. Sistematizado por Fred Arredondo Romero Cusco 2007-10-11 Bibliografía: Mendoza, Zoila. “Crear Y Sentir Lo Nuestro” Turino, Thomas. “The Urban Mestizo Charango Tradition In Southern Perú” Valencia, Abraham. “Pancho Gómez Negrón Y El Folklore Cusqueño” Calvo, Rossano. “La Tradición: Representación De La Urbe Andina Cusqueña En El Siglo XX” |